Durante esa época, el país alcanzó su máxima extensión territorial, pero incorporó minorías hostiles que causaron crisis políticas al final del período. La nación, a pesar de lograr un cierto desarrollo, no consiguió resolver ni sus problemas de atraso ni la pobreza de gran parte de su población, mayoritariamente rural. La política del país, teóricamente democrático y parlamentario pero en realidad dominado por una minoría de clase media que controlaba las elecciones, fue derivando hacia el autoritarismo y alcanzó la dictadura a finales de los años treinta.
La historia política rumana de la época se divide en tres períodos: la posguerra, dominada por el Partido Nacional Liberal, libre ya de la oposición de su antiguo rival el Partido Conservador y respaldado por el rey Fernando; un período intermedio de regencia en que se alzó con el poder el popular Partido Nacional Campesino; y el reinado de Carol (Carlos) II, caracterizado por el gradual control político del monarca y la crisis del sistema parlamentario, sustituido a finales de la década de 1930 por una dictadura real.