Desde el 11 de agosto, la Sala Pinacoteca de la Casa del Arte Diego Rivera albergará material exclusivo de Toro Goya; cartas, libros y objetos que llegaron a las manos del autor de las propias manos de Sergio Larraín, el chileno que tocó la cima de la fotografía a mediados del siglo XX y que un día decidió abandonarlo todo para vivir en el norte verde de Chile y desde ahí transformar su vida y la de todos quienes lo conocían. “Yo vivía en Coquimbo y una fotógrafa francesa fue la que me habló de Sergio, yo desconocía su existencia, por allá, por el año ‘96. No sabía quién era Larraín, no lo había visto nunca, no sabía ni de su existencia, ni menos que había participado de la Agencia Magnum”, declara Mauricio al comienzo de la entrevista.